Saltar al contenido
LosMejoresChistesCortos.info

Todos los chistes

En un juicio va el fiscal y le pregunta al acusado:
¿Mató usted a la victima?
No.
Le recuerdo que está usted bajo juramento, ¿Sabe cuál es la pena por perjurio?
Sí, pero es que es mucho menor que por asesinato.

¿Por qué sólo el 10% de los hombres llegan al cielo?
Porque si todos fueran, sería el infierno.

Doctor, doctor, tengo un problema, tengo doble personalidad, dice el paciente desesperado.
En eso el doctor le dice:
No se preocupe que entre los 4 podemos arreglarlo.

Estaba una niña lavando un gato y pasa una señora y le dice: – “Pero niña, ¿qué haces lavando un gato?, ¿No sabes que así se puede morir? Y la niña le contesta: – “¡No se muere el gato, es muy fuerte!” Se va la señora, y en un ratillo pasa de nuevo por el lado de la niña y le pregunta: – “¿Por qué lloras?” – “Porque se me ha muerto el gato.” Y le dice la señora: – “¿No te dije que se podía morir?”- “Pero no ha sido al lavarlo, ha sido al exprimirlo”

Llega un campesino a un bar con una radio bajo el brazo ofreciéndola en venta. En una mesa cercana hay varios citadinos quienes al verlo humilde se proponen quitarle la radio sin pagarle un centavo. Uno de los citadinos le comenta a los otros:
Les aseguro que con unas cervezas encima, ese campesino terminará rebajando el costo de la radio hasta casi nada.
Por lo que lo invitan a sentarse con ellos. Entonces, pregunta el citadino:
¿En cuánto nos vendes tu radio?
En 30 dólares, responde de manera ingenua.
Okay, dice el citadino, vamos a tomarnos unas cervezas y luego hablamos.
Al cabo de un rato ya se han tomado varias cervezas cada uno y el citadino vuelve a preguntar:
Y entonces, ¿En cuánto la vendes?
Bueno, deme 10 dólares, responde el campesino.
Me parece mejor, dice el citadino.
¡Vamos, te invito a otras cervezas!
Luego de un buen rato le pregunta nuevamente al campesino,
Y ahora, ¿En cuánto me la vendes?
Deme 5 dólares para poder irme a mi casa.
El citadino, viendo la posibilidad de quedarse con la radio, decide continuar con la ronda de cervezas y luego de otro buen rato insiste:
Y ahora campesino, ¿En cuánto me lo vendes?
A lo que el campesino responde:
Le voy a decir la verdad, yo quería vender la radio para beber cerveza pero, como ya estoy borracho he decidido no venderla e irme ya a mi casa.